domingo, 3 de octubre de 2010

DE LA IN-UTILIDAD Y DE LA(S) DES-VENTAJA(S) DE LA FILOSOFÍA PARA LA VIDA


-Carlos N. Ho (*)

Pareciera que la filosofía no  es  fundamental, ni insustituible, porque:

1).- La filosofía ni ocupa el lugar más fascinante de la cultura, ni tampoco el de mayor prestigio. Hoy se la asocia a tantos otros asuntos (ciudadanía, esoterismo, religión, la paz, los derechos…) que por desconfigurada pasa desapercibida por completo.

2).-  La ciencia, la política y la publicidad muestran con mayor énfasis y claridad sus resultados. La filosofía, a pesar de quienes la amparan, se ha quedado muchísimo más acá con respecto a la(s) pregunta(s) que interroga(n) por el sentido y el alcance del mundo y de la existencia humana.

3).-La filosofía ha sido y todavía es una ocupación primordialmente abstracta, es decir, vaga y extremadamente genérica. Sumamente difícil, histórica y repetitiva. No se justifican, entonces, y por ello no tienen sentido,  todo el tiempo y los recursos que se invierten con respecto a ella puesto que lo suyo no es, ni por asomo, la reflexión concreta.

4).- Si la filosofía fuese en realidad tan útil para el progreso de la vida humana, ¿por qué no hemos alcanzado niveles de mayor bienestar ni somos más felices de cuanto somos o hayamos podido ser con anterioridad? Más bien nos descubrimos, todos los días, como seres frágiles, enfermizos, débiles. Y, para esto, no es imprescindible una forzosa y dilatada meditación que, para muchos, suele denominarse abstracción. No porque contemos con ella, con la filosofía,  hemos logrado ser espíritus más desarrollados, poderosos ni orgullosos de nosotros mismos. ¿Hemos podido ordenar el caos que cada uno lleva dentro de sí?

5).- En la definición de las características que han configurado nuestra historia y la civilización occidental, la filosofía no tiene una participación exclusiva, ni determinante. De ello son también responsables el arte, la ciencia y la religión y si debemos ser honestos de éstas cuatro, por un lado, la ciencia y el arte constituyen las dos creaciones más portentosas del ser humano y, por otro, cualquiera de ellas puede sustituirse mutuamente si de lo que se trata es de su valor para la vida.

6).- La televisión, el cine, la moda, la danza, el teatro, los museos constituyen, de igual forma, medios de los que podemos aprender; espacios o actividades que favorecen el estudio, el análisis, el debate y la crítica. Despiertan mayor interés porque, además,  armonizan imagen, color, sonido, espacio, figura y movimiento.

7).-Los filósofos han sido casi siempre personajes extraños, incómodos y difíciles de entender. Cuando hablan lo hacen desde una cierta distancia, como si estuvieran observando a los demás desde lo alto de una atalaya. Lo que dicen es bastante complicado; parece más un aullido que brota, tumultuoso, de sus bocas… como si las palabras que dicen hubiesen sido rumiadas con encono,  con desesperación; vistas y re-vistas una y otra vez… cuasi obsesivamente.
8).- A pesar de que, durante tantísimo tiempo, la filosofía ha formado parte del sistema de educación, los estudiantes no dan muestras de que piensan mejor que antes [¿han mejorado acaso sus naturalezas?]; cuando se expresan no lo hacen correctamente ya que su comunicación no se atiene a un hilo discursivo, ni a una argumentación formal. La contribución, pues, de la filosofía al desarrollo de la inteligencia y a la educación del juicio no es tan fundamental, ni tan considerable como se dice o se defiende; o, al menos, no lo es más de cuanto para ello logran las demás disciplinas.

9).- Asumamos, como lo hacen sus apologistas, que la filosofía es necesaria. Saludemos, incluso, con gracia el argumento; considerémoslo serio. Sin embargo, ¿de qué naturaleza es esa necesidad? ¿Una sumamente vital? ¿La necesidad que nos obliga a trabajar para satisfacer el despertar de cualquiera de nuestras necesidades? ¿La enseñanza de la filosofía nos ha vivificado como se debe en nuestra propia existencia, singular y socialmente? ¿De qué clase, pues, es esa necesidad que debiéramos tener de la filosofía? ¿La necesidad que tiene el menos favorecido? ¿O aquella que asume quien desde su opulencia, poder o grandeza científica piensa que tienen los de hábitos, costumbres o conductas rudas y sin gracia?

10).- Cuando contemplamos la condición actual del mundo la filosofía, ¿nos ha hecho menos cobardes, menos perversos; nos ha permitido constituir una vida menos egoísta; una sociedad menos voraz e indiferente? ¿Somos menos negligentes, indolentes y cómodos; menos desdeñosos y vengativos? ¿Actuamos menos abominablemente; menos viciosamente?

11).- ¿Se exige mayor madurez? Digámoslo, entonces, así: ¿cuán más humanos, sociables, indulgentes, misericordiosos y compasivos, honestos, recíprocos, fieles, afectuosos y responsables somos gracias a la filosofía? A tal punto que, sin ella, degeneramos en bípedos bicéfalos que deambulan, errantes, prisioneros de su mortal insensatez y prevaricación.

Por tanto:
La filosofía debe quedarse donde está y como está. En-claustrada en los recintos que habitan quienes, por las razones que sean, la defienden; que se dediquen a ella cuantos así lo decidan y encuentren en su estudio o cultivo alguna utilidad (?) gusto o placer. Que sigan pensando, erróneamente, que la filosofía los coloca en el sendero de alcanzar la perfección en todas o en casi todas las áreas de sus vidas. La verdad es que, hasta ahora, no nos ha demostrado que sirva para algo (a obrar bien/correctamente, a ser felices); mejor dicho sí nos ha demostrado que sirve para muy poco o, incluso, para nada y, por eso, no tenemos necesidad de ella. Lo que querría decir que es superflua, esto es, un artículo de lujo, un adorno, un decorado [y, por lo mismo, una simulación] que, por tanto, no es necesaria  ya que, en la aventura humana del conocimiento, la superfluidad es exactamente lo contrario de la necesidad. Podemos pasárnosla muy felices; nada dice que no sea posible que nos la podamos arreglar sin que ella forme parte de nuestras vidas porque ¿dejará de estar el mundo al revés, dejará de convertirse el mundo en una nada porque la filosofía cuenta, solo ella, con  los recursos que lo puedan evitar?

(*) Docente de filosofía. UP

2 comentarios:

  1. El filosofo no es feliz en una sociedad altamente ignorante como la nuestra, no puede ser feliz, por eso, en nuestro medio y en otros, el filosofo se muestra antipatico con respecto al imaginario colectivo que lo rodea. Pero, que es un filosofo en esta circunstancia, si no un quijote.El filosofo y mucho menos la filosofia se puede convertir en mendigo de atencion, entonces, tomense el poder publico, salgan a la calle, aunque cual zaratustra debamos volver al retiro y volver, volver, cual martillo sobre clavo.

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  2. La filosofía es necesaria en la actualidad ya que ella nos ayuda a ser individuos, a ser diferentes de los demás. Hoy en día ya nadie quiere ser diferente, por miedo al que dirán, las personas seguimos el ritmo de la sociedad, la filosofía para mí nos ayuda a valorarnos como personas y a alcanzar una cierta libertad de pensamiento.

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